domingo, 3 de julio de 2011

Situación Actual de los Manglares de Panamá

Manglares

Estero La Matita,  Puerto Pedregal,  provincia de Chiriquí.  Panamá,  2011. 

Actualmente,  los ecosistemas de manglar del mundo se encuentran seriamente amenazados por actividades industriales poco sostenibles y altamente extractivas tales como la acuacultura del camarón, el turismo a gran escala y la construcción de infraestructura que han determinado un acelerado proceso de devastación que causa grandes impactos ambientales y sociales.

De acuerdo a Redmanglar Internacional (2009),  la pérdida que amenaza los ecosistemas de manglar se da debido a la explotación  irracional y no sostenible de la comunidad,  por medio de la tala,  a gran escala produciendo efectos directos en la pérdida de este recurso así como la pérdida de la barrera protectora de las fajas costeras, depresión de pesquerías, salinización de suelos de vocación agrícola son,  entre otros, efectos que ya viven gran parte de los países en donde la cobertura del bosque de manglar está siendo impactado y disminuido.

Aunque,  se han afectado por las actividades antropogénicas (desmontes,  desarrollo urbano y turístico,  estanques de camarones,  desviación de venas de agua dulce),  se incluyen los eventos naturales como los huracanes debido a los cambios prevalecientes en el ambiente actual.

La sostenibilidad de los humedales costeros no se está ejecutando adecuadamente ya que aunque este recurso natural se le han atribuido una serie de legislaciones y acuerdos internacionales como la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, conocida como Convenio de Ramsar; los manglares de Panamá están siendo condenados tanto por los factores externos producidos por el hombre como por la falta de aplicabilidad e implementación de las normas que regulen las zonas marino – costeras que no tienen una coordinación adecuada de las autoridades específicas que velen por la protección y aprovechamiento sustentable de los manglares de la región.

A pesar de la existencia de muchos estudios de caso que describen la pérdida de manglares en el tiempo, hay escasa información acerca de la situación y tendencia de las zonas de manglares, a escala mundial. 

Sin embargo,  según un informe de la FAO en el 2003,  citado por Redmanglar Internacional (2009),  un 25% de áreas de manglar en el planeta han desaparecido en los últimos 20 años, causando graves impactos ambientales, sociales y en las economías de las comunidades locales usuarias de estos ecosistemas. Las causas de esta deforestación acelerada, es el reclamo de los espacios que ocupan estos ecosistemas para la expansión de ciudades, actividades agrícolas, desarrollos turísticos y principalmente, a partir de la década de los 70, el establecimiento de granjas de cultivo de camarón.

Se estima que sólo el 7% de los bosques naturales que subsisten en América Central son manglares.  Estos constituyen uno de los ecosistemas más representativos que se encuentran en las zonas costeras protegidas en la región. Debido a la disminución acelerada de los bosques tropicales de América Central, sobre todo de bosques secos, los manglares se han convertido en la actualidad en una fuente importante de recursos que permiten satisfacer las necesidades básicas de las familias que viven en las zonas costeras o cerca de las mismas. En algunas áreas costeras secas del Pacífico, las comunidades satisfacen entre el 40 y el 90% de sus necesidades energéticas gracias a la leña obtenida de los manglares. 

Según el Instituto de Agricultura,  Recursos Naturales y Ambiente en su artículo sobre “Uso Sostenible de Manglares en América Central” (2010),  los manglares proveen las necesidades básicas en alimento (peces, flora y fauna y mariscos), recursos forestales (leña, madera, postes y carbón), recursos no maderables (tanino, miel), y también una flora y fauna silvestres abundantes para uso indirecto o directo (turismo, recreo).  Considerando que estos manglares de América Central también desempeñan funciones ecológicas y proveen servicios importantes a las economías locales y nacionales, tales como agua potable, agua para regadío y apoyo para actividades externas.

Pero,  aunque el manglar tenga diferentes recursos y funciones tales como ecológica,  económica y social por la falta de conocimiento de los usuarios,  falta de ejecución de los planes de manejo sostenible y elaboración de proyectos de ordenamiento; y,  por último,  incumplimiento de legislaciones ambientales con referencia a este recurso forestal se da un manejo descontrolado que de continuar así nuestro país se verá afectado ya que muchos rubros o actividades del panameño no se van a poder brindar porque como este es un recurso natural se puede agotar.

Según el informe dado por la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP),  Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y El Caribe (CATHALAC) y Fundación Natura,  en el artículo “Extensión y distribución geográfica de los manglares en la República de Panamá” (2008),  Panamá es uno de los países que a nivel de América Latina posee una de las mayores extensiones cubiertas por manglar.

Su distribución y extensión está documentado debido a las investigaciones coordinadas por diferentes instituciones y organizaciones pertinentes donde queda al descubierto que muchas de las actividades que se han realizado en los manglares sin la debida planificación y sin tomar en cuenta el valor ecológico de estas áreas, han causado su deterioro y en otros casos han puesto dichos lugares en peligro de desaparecer.

A pesar de su importancia ecológica y su potencial económico,  los manglares de Panamá están desapareciendo rápidamente; donde,  las principales causas de pérdida consisten en la ampliación de la frontera agrícola; construcción de estanques camaroneros; desarrollo urbano,  turístico e industrial; uso indiscriminado de agroquímicos y otros contaminantes; y,  por último,  un inadecuado aprovechamiento forestal siendo esta la causa principal actual observada en sitios prioritarios como el Golfo de Chiriquí,  Puerto Pedregal,  debido a que por muchos años ha sido fuente de extracción de productos forestales como leña,  varas,  carbón,  taninos,  madera para construcción de viviendas y galeras para la avicultura realizado sin ningún tipo de manejo técnico,  lo cual ha influido en la desvalorización del manglar.

Según CATHALAC (2009),  la creciente deforestación que vienen sufriendo los manglares de Panamá es motivo de importancia pues peligra la existencia de los ecosistemas marinos costeros,  afectando directamente a las pesquerías y la actividad socioeconómica de la región.

Por consiguiente,  la investigación biológica en este ecosistema de humedal es fundamental para el establecimiento de un estudio en sitios donde ocurra regeneración natural de determinadas especie de mangle para evaluar su desarrollo a través del tiempo ayudando a elaborar planes de manejo sostenible permitiéndole conocer a los usuarios que árbol aprovechar eficientemente para dar inicio a una cultura de conservación con miras hacia el futuro.

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